Esta entrada fue publicada el Friday, October 5th, 2007 at 2:07 am y esta bajo la categoría de Uncategorized. Puedes seguir cualquier respuesta en este post por medio del feed RSS 2.0. También puedes dejar un comentario, o hacer trackback desde tu propio sitio.
La piel, ese querido envoltorio que nos protege de los agentes que podrían atacar nuestro cuerpo, está activa, trabajando para nosotros todo el tiempo. Pero cuando algo anda mal, nos resulta difícil darla por sentada: se hace notar y se muestra seca, o demasiado grasa, o muy sensible y sin luminosidad, o hasta con desagradables granitos.
La piel sensible
Ya sea porque está demasiado seca o demasiado grasa, la piel puede volverse sensible. La lluvia, el frío, el aire, causan una sensibilidad especial a esta piel que, llegado el momento, siquiera soportará los tratamientos que la cosmética y la medicina estética proponen para mejorarla. Por eso, ante los primeros signos de sensibilidad, debemos tratar nuestra piel con extremo cuidado, utilizando productos suaves y en lo posible naturales para limpiarla, tonificarla e hidratarla.
Lo mejor es preparar un jugo que rejuvenecerá tu piel seca o sensible: exprime tres naranjas y mézclalo con agua caliente. Luego empapa tu rostro con este preparado durante unos 20 minutos. También es útil el aceite de mandarina para reducir las marcas de la tirantez de la piel. Se lo puede conseguir en lagunas farmacias o en negocios de artículos dietéticos. Si lo mezclas con unas gotas de aceite de oliva para diluirlo puede frotar la zona afectada durante unos segundos y dejarlo secar sobre ella. Verás cómo poco a poco la piel sensible recupera su lozanía.
El Problema de los Granitos
Los problemas hormonales, el estrés y hasta ciertas comidas podrían favorecer al aparición de acné en el rostro, la parte superior de la espalda, y algunas otras zonas típicas del cuerpo.
Lo mejor en estos casos es mantener la piel muy limpia para evitar que los folículos pilosos se tapen. Una preparación tópica de dos cucharadas de Hammamelis con 10 ó12 gotas de jugo de limón controlará la grasitud de la piel, limpiará su superficie, y así evitará que aparezca el acné. Pero si ya te han salido algunos barritos, puedes embeber una mota de algodón en jugo de limón y aplicarlo sobre el barrito antes de ir a dormir, todas las noches hasta que desaparezca.
Es una buena idea guardar en la heladera un poco de ambas preparaciones y realizar un tratamiento diario. En unas pocas semanas verás cómo mejora el aspecto general de tu piel y cómo disminuye la frecuencia del acné hasta desaparecer. La constancia, sin embargo, es el secreto de este tratamiento natural.
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