Esta entrada fue publicada el Wednesday, November 7th, 2007 at 1:25 am y esta bajo la categoría de enfermedades, salud. Puedes seguir cualquier respuesta en este post por medio del feed RSS 2.0. También puedes dejar un comentario, o hacer trackback desde tu propio sitio.
Las pasarelas, la televisión, las películas, los vídeo clips, los programas de televisión están llenos de jóvenes esbeltos y hermosos. Hasta a algunos se los ve demasiado delgados y con cara de enfermedad, pero los modelos culturales de belleza de la actualidad no parecen acusar recibo de esta situación. Más aún, se premia a modelos, actores y cantantes por su figura extremadamente delgada y no siempre por su arte.
¿Qué tiene que ver todo esto con la anorexia nerviosa? Aunque este desorden alimentario puede afectar a hombres y mujeres, estadísticamente se ha comprobado que es mucho más frecuente en la mujer, en especial en la adolescente, y que no respeta clases sociales: los pacientes tienen una gran distorsión de su propia imagen mental, es decir de su esquema corporal, y se ven tristemente gordos aunque estén al punto de morir literalmente de inanición.
Lamentablemente, este trastorno se relaciona con altos índices de morbilidad y mortalidad y los pacientes llegan a preponderar la delgadez extrema por sobre su vida misma: se ven gordos/as aunque hayan alcanzado una delgadez pasmosa. La pérdida de peso inducida por sí mismos puede llagar a hacerles perder mucho peso, masa muscular y nutrientes en tan sólo unos pocos meses.
Tan grave llega a ser la situación de desnutrición en algunas mujeres, que se llega a la amenorrea, es decir, a la falta de menstruación, y a la falta total de interés sexual. Ansiedad, falta de estima propia, y una obsesión por su figura son sólo algunos síntomas visibles de este complicado desorden.
Sin embargo, con ayuda profesional, es posible la recuperación total del paciente. El mayor desafío consiste, acaso, en volver a introducir en su dieta algunos de los alimentos que éste rechaza, y así evitar sus retrocesos. Sin embargo, debe respetarse el deseo del paciente de no incorporar grasas, por lo que, por ejemplo se preferirán alimentos a la plancha y las ensaladas sin aceite.
Un horario regular en las cinco comidas diarias es esencial. Si el paciente no lo tolera, se pueden hacer cuatro comidas y complementar la ingesta de alimento con vitaminas y nutrientes que el paciente pudo haber perdido en la fase más crítica de su enfermedad. Siempre es necesario negociar estas cosas con él o ella, en especial hacerle saber cuáles son sus necesidades en materia de nutrición y hacerle comprender que el médico es un aliado que cuida su salud y no alguien que le desea el mal, o que desea verle gordo/a.
Ganarse su confianza y su colaboración es fundamental para evitar que ponga en práctica ciertos trucos, tales como beber mucho líquido o evitar mover el vientre antes de ser pesado. Razonar con el paciente y mostrarle que se busca lo mejor para su salud es, siempre, la mejor medida.
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