Esta entrada fue publicada el Saturday, November 24th, 2007 at 12:31 pm y esta bajo la categoría de cuerpo. Puedes seguir cualquier respuesta en este post por medio del feed RSS 2.0. También puedes dejar un comentario, o hacer trackback desde tu propio sitio.
¿Pensar es bueno o malo? A un gobernante quizá no le convenga demasiado que el pueblo piense, pero para el individuo, pensar es lo mejor. Sin el pensamiento personal, el hombre pierde su esencia de ser humano, su voz creativa y singular. Este artículo contribuye a que recuperemos la capacidad personal de pensar, un poco por día, todos los días.
La vida apurada y llena de obligaciones que casi todos llevamos nos impele a nuestras actividades diarias casi sin pensar, a actuar reactivamente. Nos impulsa a ser parte el engranaje de la productividad casi sin meditar para qué hemos sido creados, cuáles son nuestros deseos personales, qué es lo que nos parece más importante en la vida, cuáles son nuestras virtudes, qué podemos aportar al mundo, cómo podemos vivir en aromonía con nnuestro ambiente, etc. Preguntas que nos atañen a todos, y que su amplia gama de respuestas representan experiencias subjetivas totalmente íntrinsecas e intransferibles.
Para contrarrestar este mal hábito y, así, recuperar nuestra esencia como seres humanos, es útil practicar ciertos ejercicios de meditación:
1. Aparta tiempo para ti mismo/a: Si no lo tienes, levántate 10 minutos antes. Sé consciente del placer de tu baño diario a la mañana, de las tostadas con manteca, del sabor del café. Aspira el aire y siéntelo en tus pulmones. Si tienes un balcón, un patio o una pequeña parcela de tierra, camina por ese lugar, sintiendo el sol y el aire sobre tu piel. Recuerda que para esto fuiste creado.
2. Evoca momentos de paz: Cuando estés en el trabajo, en medio de una jornada agitada, tómate, de tanto en tanto, dos o tres minutos para evocar la sensación de paz que tuviste a la mañana al caminar por tu balcón antes de salir. No permitas que las presiones laborales te hagan olvidar ese sentimiento.
3. Al regresar, prepara en tu hogar un ambiente relajante. Escucha la música que te agrada, si es suave, mejor. Siéntate en tu rincón preferido o camina por tu apartamento o casa si lo prefieres, y piensa:
He llegado,
Estoy en casa, en mi lugar.
Estoy aquí.
Estoy ahora.
Estoy vivo.
Soy libre.
Aquí realmente VIVO.
Aunque no existen dudas de que prevenir el futuro trabajando arduamente es una buena idea, no debes permitir que esta idea te obsesione y te haga perder tu misma esencia. Recuerda las palabras de Buda ‘cuando nos sentamos, sabemos que estamos sentados, cuando caminamos, sabemos que estamos caminando, cuando comemos, sabemos que estamos comiendo.’. ¿Qué tiene esto de especial? Saber vivir el momento. Estar profundamente consciente de cada momento en el que estamos vivos. Y DISFRUTARLO.
Meditar es una de las actividades más relajantes y desestresantes, sobretodo para aquellos que vivimos en grandes centros urbanos. Regalarse a uno mismo 10 minutos diarios para dedicarlos a la meditación es la mejor manera de contrarrestar los efectos del agitado tipo de vida citadino y recuperar las energías del self. Que este texto resulte un voto para no vivir superficialmente y un bastión en la lucha para no perder la capacidad de meditar ni la individualidad.
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