Esta entrada fue publicada el Thursday, February 28th, 2008 at 10:19 am y esta bajo la categoría de cuerpo. Puedes seguir cualquier respuesta en este post por medio del feed RSS 2.0. También puedes dejar un comentario, o hacer trackback desde tu propio sitio.
Cada año que comienza miles de personas se proponen dejar de fumar pero, como suele ocurrir con otros proyectos, pocos son los que en definitiva lo logran. Una real concientización del problema del tabaquismo puede contribuir que todas estas personas decidan terminar con la que se considera como la mayor adicción a nivel mundial.
Tabaquismo y enfermedades cerebro vasculares
La enfermedades cerebro vasculares son causadas por la acumulación de grasa o por una coagulo en alguna arteria, lo que impide que la sangre fluya al cerebro y se produzca la oxigenación necesaria. El tabaco posee tres características que contribuyen a este proceso: la acción vasoconstrictora, la alteración en los niveles de lípidos y el riesgo de coagulación de la sangre debido a la concentración de nicotina.
Tabaquismo: riegos para la vista
Fumar duplica y a veces triplica el riesgo de padecer degeneración macular. La mácula es un elemento de la retina cuya función se relaciona con la agudeza. El complejo de irrigación sanguínea ocular se ve alterado por el tabaco lo que provoca una reducción en la capacidad antioxidante del organismo, con el consecuente deterioro progresivo de la retina.
Tabaquismo: perdida de la sensibilidad gustativa y olfativa
Las altas temperaturas del humo que inhala y exhala el fumador afecta el bello nasal y las papilas gustativas ubicadas en la lengua, con la consiguiente degradación de la sensibilidad de estos órganos.
Tabaquismo: enfermedades del sistema respiratorio
Los químicos del humo del cigarrillo lesionan el vello microscópico que recubre los pulmones y que tiene la función de remover el polvo y los desechos que llegan a los órganos respiratorios. Una vez dañado el sistema de defensa, el organismo se encuentra propenso a padecer las bronquitis crónicas, enfisema, neumonía y otras complicaciones.
Tabaquismo y enfermedades cardiovasculares
La nicotina aumenta el ritmo cardiaco y la presión arterial provocando una acción vasoconstrictora. A la vez las toxinas del tabaco alteran el equilibrio de lípidos en el organismo favoreciendo la formación de placas de ateroma que terminan obstruyendo las arterias. La conjunción de estos efectos eleva en forma consistente el riesgo de sufrir infartos al miocardio, anginas de pecho o cualquier otro accidente coronario.
Tabaquismo: envejecimiento cutáneo
El tabaco actúa negativamente sobre las fibras colágenas que son las encargadas de brindar elasticidad, color y suavidad a la piel. El consumo de tabaco contribuye a la aparición de arrugas profundas y perdidas de color en la piel
Tabaquismo y cáncer de pulmón
El alquitrán del humo del cigarrillo contiene benzopireno. Esta sustancia lesiona el complejo genético de las células y produce cáncer en los órganos que entran en contacto con ellas. los pulmones son los mas expuestos a la acción del alquitrán, pero también pueden darse cáncer de boca, labio y laringe en los consumidores de habanos, cáncer de esófago, mama, estomago, vejiga, útero, colon, riñón, páncreas y senos paranasales.
Tabaquismo e infertilidad
Una mujer fumadora puede tener problemas para concebir, pues el tabaco dificulta la implantación del ovulo fecundado y el desarrollo del feto en las primeras etapas. Las dificultades durante la concepción pueden ser producto de las alteraciones en el sistema hormonal femenino ante la presencia de nicotina.
Dejar de fumar: disminución de riesgos
Si usted cree que es tarde para dejar de fumar, sepa lo siguiente:
- A las 24 horas de suspender el consumo de tabaco, el riego de sufrir un infarto diminuye.
- A los 3 meses el pulmón recupera el 30% de su capacidad y mejora la circulación sanguínea
- A los 5 años el riesgo de cáncer de pulmón se reduce significativamente.
Popularity: 8% [?]
Articulos Relacionados


