Esta entrada fue publicada el Friday, May 11th, 2007 at 2:25 pm y esta bajo la categoría de Uncategorized. Puedes seguir cualquier respuesta en este post por medio del feed RSS 2.0. También puedes dejar un comentario, o hacer trackback desde tu propio sitio.
La eyaculación precoz es un tipo de disfunción sexual relacionada con la temporalidad de la eyaculación. Para que efectivamente pueda reconocerse como tal, el trastorno debe presentarse de manera frecuente, es decir que a menudo la eyaculación debe ser incontrolada por el hombre, antes de la penetración o inmediatamente luego de ella. En los casos más severos la eyaculación sucede con estimulación mínima o ninguna sobre el pene. Pero el criterio inequívoco para reconocer esta afección es que la eyaculación sucede antes de que lo deseen ambos miembros de la pareja.
La eyaculación precoz trae aparejados, al margen de la insatisfacción y frustración de la pareja, quejas del varón acerca de la pérdida de sensibilidad en el pene durante la eyaculación, lo que redunda en la pérdida del deseo y por tanto de la erección lograda. Suele formarse un círculo donde la ansiedad juega totalmente en contra de los esfuerzos por dominar esta afección
En general las causas de este trastorno sexual no son físicas, aunque en la actualidad algunos estudios muestran indicios de una fisiología particular en ese momento. Las principales causas, entonces, giran entorno a cuestiones psicológicas como la ansiedad de satisfacer a la pareja, la presión por ser considerado un compañero activo y satisfactorio, la culpa por no lograrlo… estas causas forman el círculo a partir de cual es difícil demarcar el principio de la afección.
Una práctica común en estos hombres es mecanizar la actividad sexual, limitar el contacto con sus genitales, pensar en otras cosas. Es decir procurar no estar atentos en la relación sexual. Esto lejos de mejorar el problema, lo potencia ya que la relación resulta así totalmente impersonal, la comunicación se bloquea y la insatisfacción de ambos miembros de la pareja resulta asegurada.
Otro error es recurrir a la masturbación basándose en la experiencia de que los segundos orgasmos demoran más que los primeros, lo cual permitiría un control mayor de la eyaculación. Quienes padecen esta situación saben que la masturbación antes del coito no disminuye la eyaculación precoz.
En general la eyaculación precoz puede controlarse aumentando la seguridad y el dialogo con la pareja, realizando algún tipo de relajación antes de la relación sexual y controlando la estimulación sobre el pene en ciclos de 30 segundos.
Lo claro es que la eyaculación precoz es un problema en uno de los miembros de la pareja, que afecta a ambos y por tanto la solución puede lograse de a dos. El mejor consejo para controlarla es la comunicación con la pareja que debe comprender y ayudar al compañero para así lograr el placer mutuo.
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